🧭 ¿Controlas la IA o te Controla Ella?
La Inteligencia Artificial generativa es fascinante. Es una aliada que puede ahorrarte horas de trabajo. Pero también tiene un doble filo que puede perjudicarte de diversas formas. Como profesor he experimentado y a la vez observado cómo un mal uso de esta herramienta nos puede volver dependientes, olvidadizos, poco resolutivos…
Para usar esta herramienta de forma saludable y ética, he creado un decálogo de principios fundamentales. Tenerlas siempre en mente pude ayudarte a no perder habilidades cognitivas cruciales como la memoria, la empatía, el pensamiento crítico o la capacidad de resolver problemas.
Aquí están las 10 reglas inquebrantables del estudiante de la era IA:
1. La IA puede y de hecho miente (y lo hace muy bien).
- La Regla: La IA no piensa ni razona, solo hace ‘cuentas’ (estadísticas complejas). Por eso, no creas todo lo que te dice.
- El porqué: La IA no busca la verdad; busca la palabra estadísticamente más probable. Es como un loro gigante que ha leído todo Internet y sabe imitar el sonido de la verdad. Si te dice que la capital de España es París, lo hace con una seguridad apabullante (una «alucinación»), porque en su vasto entrenamiento ha visto ese patrón de error. Siempre verifica.
- Pídele en su lugar: Pídele que te muestre el razonamiento lógico detrás de su afirmación. Por ejemplo: «¿Cuáles son las premisas que usaste para llegar a esa conclusión?»
2. A la IA le encantan los datos.
- La Regla: Nunca des a la IA información personal relevante (contraseñas, DNI, datos familiares, dirección, trabajos, información sobre salud).
- El porqué: Recuerda la máxima de Internet: Si algo es gratis, el producto eres tú. La información que introduces puede ser utilizada para reentrenar el modelo o puede ser susceptible de filtraciones de datos (como un hackeo). Nunca le confíes información que no darías a un desconocido.
- En su lugar: Utiliza datos ficticios o irrelevantes.
3. La IA no siente ni se emociona; no es una amiga.
- La Regla: La IA no siente ni se emociona. No es una terapeuta, ni una confidente, ni una amiga. Mejor relaciónate con personas de verdad.
- El porqué: La IA es una simulación de empatía muy sofisticada, pero no tiene conciencia ni corazón. Buscar consuelo o reemplazar las interacciones sociales con un chatbot puede llevarte al aislamiento y atrofiar tus habilidades emocionales. Las soluciones reales y la amistad se encuentran en el contacto humano.
- En su lugar: Pídele que te sugiera actividades creativas que puedes hacer con amigos, o que te recomiende lecturas adecuadas a tu edad.
4. Cuidado con los deepfakes. Agudiza tu pensamiento crítico.
- La Regla: Nunca uses la IA con fines malintencionados, y menos para perjudicar a otra persona (ej: crear deepfakes, contenido dañino, generar phishing). Ejercita tu pensamiento crítico para no tomar como real todo lo que encuentres, la IA puede crear fotos e incluso vídeos increíblemente convincentes.
- El porqué: Usar la IA para crear deepfakes, realizar ciberacoso o plagiar descaradamente no solo es éticamente reprobable, sino que tiene consecuencias académicas y, en algunos casos, legales. Además, el mal uso de la IA siempre deja rastro.
5. Le gusta dar respuestas complacientes. En exceso.
- La Regla: La IA será contigo más complaciente que crítica; ha sido creada para ganar dinero complaciendo al usuario, no para desafiarte, a no ser que se lo pidas.
- El porqué: Las IAs han sido creadas por empresas cuyo principal objetivo es que sigas usándolas. Por tanto, están programadas para ser satisfactorias y halagadoras. No te dirán: «Tu idea es mediocre y carece de originalidad». Te dirán: «Gran inicio, aquí tienes 50 puntos de mejora».
- En su lugar: Incluye siempre en tu prompt que actúe de forma extremadamente crítica y objetiva. Puedes pedirle que actúe como tu profesor más estricto: «Evalúa este texto con la Rúbrica de la EBAU. Si suspende, dime exactamente por qué y con ejemplos concretos».
6. Ten en cuenta el coste energético invisible.
- La Regla: Usa la IA cuando realmente sea necesaria e insustituible, por supuesto nunca para preguntas triviales o porque te aburres.
- El porqué: Cada prompt, cada pequeña pregunta que haces requiere una gran cantidad de energía en centros de datos. La analogía es real: con la electricidad que consume la IA al responder una pregunta compleja, podrías cargar un smartphone decenas de veces. Elige la IA para tareas de alto valor. Si la usas de forma irresponsable, estás contribuyendo al impacto ambiental.
7. Siempre cita, siempre menciona.
- La Regla: Si usas la IA para hacer un trabajo, menciónalo. Sé transparente con tu docente sobre qué partes generaste o corregiste con la herramienta. Si esa IA saca la información de alguna otra fuente reconocible, cítala.
- El porqué: El plagio va a ser indetectable a simple vista. La honestidad y el rigor intelectual son tu mayor defensa. Si utilizaste la IA para generar ideas, estructurar el índice o corregir el estilo, menciónalo en la bibliografía o en una nota a pie de página. Ocultar su uso se considera falta de transparencia, que es el nuevo plagio.
- Pídele: Investiga las normas APA o MLA y pregunta a la IA: «¿Cómo se cita correctamente tu uso para la lluvia de ideas en un trabajo académico?»
8. No la uses para sustituirte.
- La Regla: Usa la IA para apoyarte o mejorarte, nunca para sustituirte.
- El porqué: La IA es una herramienta para eliminar tareas repetitivas y liberar tu tiempo para pensar creativamente. Si la usas para hacer lo que deberías hacer tú (analizar, criticar, crear la idea original). Si la usas para sustituirte haciendo lo que tú deberías hacer (pensar, redactar, sintetizar), aparte de deteriorar tu cerebro, quizá merezcas que la IA realmente te sustituya.
- Pídele: Tengo que hacer [tarea], enséñame paso a paso cómo llevarla a cabo, pero no lo hagas tú.
9. La IA debe ser la caña, no el pez.
- La Regla: Empieza siempre por ‘Enséñame…’ y no por ‘Haz…’. Las IA tienen un modo ‘enseñar/aprender’ que es un excelente aliado para estudiar.
- El porqué: El cambio de la palabra clave redefine tu intención. Cuando dices «haz…», pides el resultado final. Cuando dices «enséñame…», activas el modo tutor y pedagogo del algoritmo. Las IAs suelen tener un modo de enseñanza que es un aliado excelente para el estudio activo. Pedir «Enséñame los pasos para resolver…» activa el modo tutoría. Pedir «Hazme el ejercicio 5» activa el modo vago. Elige inteligentemente.
10. La IA debe ser tu última opción.
- La Regla: La IA debe ser tu última opción. Trata siempre de ejercitar tu pensamiento antes de recurrir al prompt.
- El porqué: Todo tu cuerpo se rige por el principio «lo que no usas se pierde». Piensa en tus músculos, tu resistencia, tu flexibilidad. Tu cerebro puede considerarse un músculo más, y tiene que ser el músculo principal, no el músculo de reserva. Y necesita hacer mucho ejercicio. Si tu primer reflejo ante una duda es abrir la IA, atrofiarás tu capacidad para la resolución de problemas, la memoria de trabajo y la tolerancia a la frustración (que es necesaria para el aprendizaje).
- En su lugar: Intenta buscar la solución por ti mismo (en libros, apuntes o Google) durante algunos minutos, cuantos más mejor. Solo si estás completamente atascado, abre la IA.
🛑 La Regla de Oro: Nunca la uses para algo que debes hacer tú
Recuerda siempre esta analogía: la IA es un copiloto, no un piloto automático.
Conseguir respuestas rápidamente te hace un experto en hacer preguntas, no en responderlas. Usa la IA no para evitar pensar, sino para pensar mejor y más rápido. Convierte la IA en tu asistente, no en tu sustituto. Tú decides.
¡Tu cerebro te lo agradecerá!


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